domingo, 25 de mayo de 2014

SMPR #Azaral7días7partos (Domingo)

La semana del 19 al 25 de Mayo se celebra la Semana Mundial del Parto Respetado bajo el lema "Parir es poder". Con la iniciativa #Azaral7días7partos vamos a publicar un relato de parto diario para celebrar esta semana. Serán 7 partos respetados y no respetados. Partos para aprender, para compartir sentimientos...


Hoy terminamos la saga de partos de la iniciativa #Azaral7días7partos con el parto de Eugenia y Nerea. Nos quedan algunos relatos por publicar de los que hemos recibido para celebrar esta Semana Mundial del Parto Respetado. Los iremos publicando poco a poco en las siguientes semanas. Muchísimas gracias por la difusión que ha tenido este pequeño evento. Sin más, ahí va el último relato:


Nerea nació hace veinte días. Me resuena mi propia emoción cuando me di la vuelta después de parir y repetí: "¡Lo conseguimos! ¡Lo conseguimos!" Creo que desde los tres o cuatro meses de gestación ya tenía claro que quería un parto en el que las protagonistas fuéramos nosotras, mi niña y yo. Tenía mucha información, muchas experiencias de otras mamás empoderadas, habíamos asistido al taller de preparación a la maternidad y paternidad consciente de Carol y en medio de todo yo me decía que yo también podía. Pero también me permití la posibilidad de fracasar. Me dije que yo sabía lo que quería de forma consciente, pero que quizás había algo en mi inconsciente que podía entorpecerlo. Quién sabe. A lo mejor aceptarme así, con mi fuerza y mi debilidad, me permitió prepararme para lograr tener el parto que quería. 

Nerea y yo lo conseguimos gracias a su papá. Yo necesitaba que quien me acompañara estuviera ahí, así de simple y así de importante. Necesitaba que me soportara, me atendiera, respondiera rápido a lo que yo pidiera, no me cuestionara o me hiciera dudar sino que me dejara convertirme en mamífera de parto, a mí que me pierde ser tan mental y me cuesta tanto dejarme llevar... Tardé en darme cuenta de que él era la única y mejor elección para acompañarnos a nacer... porque nacimosNerea y yo. Nació nuestra hija y nacieron "yoes" que llevaban cuarenta años gestándose sin atreverse a salir aún. 
Fue un parto rápido. Ese día por la mañana sentí que llegaba la hora y por la tarde ya tenía claro que estaba de parto. Las contracciones no me dolían. Se fueron intensificando y yo necesité balancearme y no parar de moverme cada vez que llegaba una oleada. ¡Gracias Carol por contarnos que tú te movías cuando fue a nacer tu Zoe! Lo había leído en varios sitios pero lo que me resonó aquel día fuiste tú. Y llegó la hora de ir a la clínica. Estaba claro.
No poder balancearme en el coche durante las contracciones que tuve en el trayecto aumentaba mucho el dolor. Pero no tenía miedo. Me sentía segura. Cuando por fin llegamos y vino otra contracción mientras estábamos en el mostrador de admisión, mi pudor dejó de existir. No recuerdo muy bien cómo me coloqué pero me balanceaba, respiraba, no sé bien si me agaché... mientras había quien miraba y a mi ya me daba todo igual. 

El protocolo de la clínica era lo que más me turbaba en mi proceso de preparación. Pero llegamos el día oportuno a la hora oportuna. Pasé a monitores, me dijeron que estaba de tres centímetros y enseguida dije que me tenía que levantar porque sentada no podía sobrellevar las contracciones. Al poco pedí irme a la habitación a dilatar porque allí no podía. Aquella matrona sabía lo que se hacía. 

En la habitación perdí mi conexión con el mundo exterior. Y también flaqueé. "¡Ay, sujétame! Así no, así..." Y él me sujetaba tal y como yo necesitaba. Ya no podía escuchar la música que llevaba en mi ipod (no recuerdo en qué momento fue), y en alguna ocasión ni siquiera me podía balancear sino que iba sintiendo la necesidad de hundirme. Empecé a decirme en silencio algo parecido a "No voy a poder. Voy a pedir la epidural. No tengo por qué ser una heroína", terminaba la contracción, gemía y me sentía que fracasaba. Pero en algún momento lo dije en voz alta y él me dijo que sí podía. Y pudimos. Me apoyé en la cama, apareció una fisura con una contracción y empezó a salir líquido. Otra contracción y noté algo parecido a un estallido y salió mucho líquido sucio. Sentí la necesidad imperiosa de subirme a la cama a empujar. No sé cuándo llegaron pero oí de lejos a la matrona decirme algo parecido a: "¿Quieres parir aquí?" Pero había otra persona, una enfermera creo, que no sé cómo conseguí anular en mi cabeza, porque se empeñaba en traerme al mundo real: "Señora, esto, señora, lo otro." No recuerdo ahora qué es lo que me decía. 

Finalmente fuimos al paritorio. Me llevaron. Yo no estaba en mí. Cuando llegamos me apoyé en la cama y me fui agachando hacia el suelo con aquella contracción que me hizo otra vez querer hundirme. Era como si quisiera que me tragara la tierra... como si quisiera nacer yo pasando por una especie de túnel. La matrona me dijo que no podía parir en el suelo. Una fuerza me hizo subirme a la cama y ponerme a cuatro patas. Notaba que ya Nerea estaba allí. Qué sensación tan desconocida pero tan evidente: Nerea estaba allí. Notaba una bola queriendo salir de mí. "¿Quieres parir así?" me dijo la matrona. Seguí a cuatro patas y empujé. "Otro empujoncito" o algo similar me dijo el papá, y entonces bajé la cabeza y vi a mi niña salir y ser recogida por la matrona. Me di la vuelta y nos reconocimos mi niña y yo. Estábamos piel con piel, como nosotras queríamos. "A ver si ya dejó de latir..." La matrona esperó a que el cordón dejara de latir y el papá lo cortó. Era como en los vídeos que había visto: Nerea estaba despierta, trepaba, chasqueaba la boquita. Eran las 11 de la noche del día 1 de mayo.
Desde ese momento las sensaciones han sido nuevas pero esperadas: Nerea y yo nos conocemos y nos entendemos. Todo fluye, se me derrama la leche con frecuencia y me moja el pantalón, o la cama, o su ropita... Como no tuve ni un desgarro y no necesité ni un punto, me sentí tan natural desde el principio que cuando nos dieron el alta fuimos esa misma tarde a la celebración del cumpleaños de mi hijo Miguel. Él había dicho que quería que su hermana fuera a su cumpleaños, y Nerea nació para estar allí para sorpresa de todos. Y yo me sentía bien. Después ha habido momentos de recogimiento, momentos de euforia, mucho porteo (no hay carro aún en casa), papá cuidándonos, ratos de melancolía, escenas de hermanos que me emocionan (Nerea tiene un hermano y dos hermanas), miedos de ¿sabré-adaptarme-a-esto-o-lo-otro?, una sensación permanente de estar en una nube, otro planeta que no me deja razonar mucho e incluso me faltan las palabras adecuadas para expresarme muchas veces. Y hay, sobre todo, amor. Mucho amor. Siento un amor infinito y sereno. Y un agradecimiento inconmensurable.

sábado, 24 de mayo de 2014

SMPR #Azaral7días7partos (Sábado)

La semana del 19 al 25 de Mayo se celebra la Semana Mundial del Parto Respetado bajo el lema "Parir es poder". Con la iniciativa #Azaral7días7partos vamos a publicar un relato de parto diario para celebrar esta semana. Serán 7 partos respetados y no respetados. Partos para aprender, para compartir sentimientos...


Hoy Sábado, ya en nuestro penúltimo relato de la semana, continuamos con el parto de Marian y Alysha. Aquí os lo dejo:


Todo empezó un dominguito después de nuestros paseitos  diarios , el 9 de Junio de 2013. Me costó recordar la fecha exacta la verdad. Estábamos viendo la tele cuando me levante del sofá y plasssssss agüita que llegó, no fue una gotita, fue como un buen vaso de agua. Pensé, es pronto aún.. Alysha se adelanta ainsss q hago? "Tonyyyyyy (mi marido) creo q he roto aguassss…" Me pregunta: "yaaaa?" Le digo: "creo q sí, pero no tengo ningún dolor". Pues decidimos quedarnos en casa ya que Alysha se movía bastante , mi agua era limpia y sabía muy rica, la probé, era el sabor de las lágrimas mmmmm….


Tony me preparó una sala 8 en casa; pelota, sábana del techo, música relajante japonesa (me encanta), velas, inciensoooo ay k ricooo… Empezaron mis contracciones suaves, luego más fuertes, un poquito más fuertes. Que si ducha de agua caliente, que paseos alrededor de la piscina nocturnos, diurnos, con contracciones a veces muy seguidas y después paraban. Volvían muy seguidas y paraban, fueron días muy intensos y muy difíciles la verdad… El caso es que yo no quería que forzaran a mi niña a nacer, si no era su momento,  así estuvimos hasta el sábado… Me tacharan de loca, pero así lo sentimos y así lo hicimos. En todo momento Alysha se movía y mi agüita seguía limpiiitaaa limpia….Y a parte estábamos tranquilos y seguros. No me digáis porqué, pero lo estábamos jijij yyyyy lo más de lo más, teníamos a nuestra querida Carol al wasap que nos ayudó muuuchísimooo y más (Carol gracias de veras, nunca sabremos agradecerte esa gran ayuda lindaa). Nos tranquilizaba mucho hablar con ella, sobre todo a Tony, porque yo sentía a Alysha, era lo que más me relajaba… Otro súper, apoyo igual de importante para nosotros  fue nuestra minitribu (los queremosss). Los pobres estaban muy preocupados e hicieron lo posible por no demostrarlo y respetarnos. Fue bellísimo de verdad ufff inevitable no emocionarme…


Bueno, pues después de una semana de espera, decidimos ir al materno. Claro que no les dijimos que estuvimos una semana de rotura de bolsa, una pequeña mentira para que no se alarmasen…. Me pusieron en monitores y vieron que todo estaba bien menos que yo tenía el hierro un poco bajo, por eso mismo no me dejaban irme a casa y firmé alta voluntaria y otras 24 horas en casa, bueno con la excusa me quedé otras 7 horitas más… 

Llegamos al materno con contracciones seguiditas. Alysha ya llega amor, ya llega qué bien que esperamos… felices estábamos. Y en cuanto entré por la puerta se parooooo todo uffff... qué bajón me dioo… Pues nada, decidieron ponerme la cinta, y eso y nada fue lo mismo… Sólo sé que estaba agotada. Mi cuerpo estaba cansado, toda una semana sin poder dormir bien y contracciones que iban y venían uff.

Vinieron a vernos mis comadritas Mariangeles y Emma al hospital. Nos trajeron un súper arsenal ay que lindas... Creo que el bocadillo de Emma fue el bocadillo más rico de mi vida y la de Tony jijijijmmmmm lo estoy saboreando….(gracias lindass, no me cansaré nunca de dároslas).



Lo dicho, allí en la habitación con mis comadritas esperando a que me llevaran a paritorio… A partir de aquí tengo que decir que me cuesta mucho recordar creo que fue por el cansancio. Nos bajaron a paritorio creo que era el tres!, me monitorizaron a mi y a Alysha. Hay que decir que mi bailarina no paró ni un instante de moverse. Tuvimos a una matrona jovencita, un encanto súper relajadita guay. Me hacen un tacto y después de todo lo sucedido, 1 mísero centímetro y no llegaba ni al 70% del cuello del útero borrado... Otro bajón más. No había cambiado nada desde que entré al Materno. Seguimos esperando y contracciones de oxitocina. Yo respiraba hondo y seguía hablando con mi pequeña. Creo que el sentirla era mi mayor fuerza y tranquilidad ufff otra vez me emociono… Yo que iba con mi súper parto natural y ahí me veía con cables tumbada y rodeada de médicos, pero estaba feliz de sentir a mi bailarina...


Acabó el turno de nuestra matrona y entró otra más mayor, una fueguito que me llamó culo pollooooo! Qué susto nos dimos el papi y yo, pensamos cesárea fijooo... jijiji ahora me río pero yo no paraba de llorar pensando en la cesárea. Luego nos explicó que veía seguro que no paría con ella, y la verdad tuvimos una fiesta con ella en el paritorio... Me recomendó la epidural para que descansara y después de pensarlo bastante accedí y hasta me dormí un poco. No podía creérmelo. Me vino genial, ya que si no, no hubiera tenido fuerza para los pujos y eso sí que hubiera sido muy duro después de luchar tanto.
 
Tacto, 2cm y el cuello al 50% ay diossss. Yo pensando "pero esto no se dilata joderrr!!!" perdón, pero lo pensé así... Nuestra matrona nos dijo que iba caminito de cesárea, que si no dilataba más, que me fuera haciendo a la idea….uff ufff momento súper fuerte. Tony y yo no parábamos de llorar… Al final dijimos que sí, que si era lo que nos aconsejaban en este momento lo haríamos. Todo por nuestra pequeña. Difícil  decisión, pero se lo agradecemos tanto a nuestra matrona, porque nos ayudó muchísimo a tomar esa decisión. Entonces ya dijimos, pues que me la hagan (yo estaba agotada y decidida) y ella nos dijo que había que esperar porque ya habíamos entrado en el protocolo. Pues ahí seguíamos contracción tras contracción, dolor, cansancio y agotamiento pero nuestro paritorio parecía una fiesta la verdad! cachondeooo, matronas auxiliares súper buen rollo!!


Bueno pues se acabó el turno de nuestra súper matrona Nieves!! Y entró nuestro súper matron Nicolas!! Ohmmmmmmmmmm todo lo contrario a Nieves. Entramos en estado zen…. Una pasada!! Creo que ahí Alysha se decidió a salir. Yo me quedé dormida muy relajada, súper tranquila y convencida de mi cesárea . Seguía con mis tres centímetros de dilatación, pero empecé a sentir a Alysha de una forma diferente , estaba notando como se giraba y empujaba muy lentamente… Fue una sensación inolvidable y yo calladita no dije nada por no hacerme ilusiones ya que habíamos dicho lo de la cesárea. Pero yo sentía que no iba a ser así, creo que mi bailarina me lo hizo sentir. Nuestro matrón zen salía del paritorio, apagó las luces, nos hablaba despacito y bajo. Yo dormía y despertaba con las contracciones y seguía sintiendo los movimientos... Bello muy bello. Tony y yo tuvimos mucha intimidad y esperando nuestra revisión a las 3 de la tarde para que me llevaran a quirófano. Llegada la hora me hicieron el tacto y con tan grata sorpresa que la ginecóloga nos dijo esto ya esta ya esta. yo "queeeee??????" Siiiii esto esta ya estas totalmente dilatada y el cuello borrado , y le dijo al papi "la quieres ver el pelito?" Y él flipando como yo. No nos lo podíamos creer, emocionados se nos saltaron las lágrimas de alegría ufffff. Se asomó... me dijo: "sii se la veo" y yo: "¿en serio? Ay que alegría.!!!" Yo feliz felizzzzz. Creo que abrieron rápidamente la puerta unos enfermeros con una camilla para llevarme a quirófano y la ginecóloga los echó. Yo estaba tan feliz que no los hice ni caso jajajajajajaj


Llegó el momento de empujar. Nuestro matrón me dijo que como quería hacerlo. Le dije que no quería  hacerlo tumbada, dijo que como yo quisiera… Me senté y me agarré los tobillos, respiré, la sentía, me dolía... y me dijo: "ya está la cabecita"... y yo no lo podía creer... ahí estaba mi bailarina! El matrón le dijo a Tony que si quería sacarla. Él se quedó quieto y yo le dije: "sisisissi Tony hazlo" y el: "ya?" Sacó un hombrito y en el último pujo Tony la cogió (las 16:16 pm) y me la puso en el pecho (escalofríos). La vi, la tenía conmigo, mi pequeña estaba ahí agustito en mi pecho. Empezó a llorar y dije: "es preciosa Tony, es preciosa". Su llanto era un lalalalalalalalalala. Ya estás aquí mi niña, con papá y mamá le susurraba... y se calmó. Tony no paraba de llorar y yo de decir lo bonita que era…
Me dijeron: "ponla al pecho", y yo: "ya?" "Sí sí, ponla". La puse en mi pecho y mamaba ainsss como mamaba. Qué sensación... esa conexión con mi pecho fue lo que me calmó a mi y a ella ya fue el súmmum completo.


Cierto es que aun tengo lagunas de parto y he necesitado mucho a papi para recordar cosas y horas, pero me ha encantado relatarlo y revivirlo otra vez…


Un abrazo enorme de Marian, mamá de Alysha.



PD del papi: Esa matrona es una loquita adorable. Aunque en el primer momento salí corriendo para que me la cambiaran Jajajajajjajaja. Nico me dijo que es la mejor en partos inducidos y así fue. Nico, el matrón, un tío súper guay, tranquilo, respetuoso. La loquita nos llamó en transición para darnos las felicidades (me he enterado que has tenido un parto de puuu…. madre) jajajajajaj . La verdad, en paritorios súper súper contentos con el trato. Mamá se portó como una leona. El momento más feliz de mi vida. Y me quedan dos másssss..jajajajjajajajajaj


viernes, 23 de mayo de 2014

SMPR #Azaral7días7partos (Viernes)

La semana del 19 al 25 de Mayo se celebra la Semana Mundial del Parto Respetado bajo el lema "Parir es poder". Con la iniciativa #Azaral7días7partos vamos a publicar un relato de parto diario para celebrar esta semana. Serán 7 partos respetados y no respetados. Partos para aprender, para compartir sentimientos...


Hoy Viernes continuamos con el nacimiento precioso y exprés de nuestra benjamina. Hoy leeremos el relato del parto de Cristina y Sara. Aquí os lo dejo:



El parto de Daniel fué poco respetado. Tanto que ni siquiera fue escuchado. No tuve voz para él. Elena ni siquiera llegó a nacer. Así que tu embarazo llegó en una mezcla de incertidumbre, desconcierto, y dentro de una montaña emocional. Estuvimos muy preocupados por ti, atravesando todo tipo de problemas, montaña rusa… En navidades nos dieron resultados de la amniocentesis. Y ya decidí que no permitiría que nada te perturbara más. Ni a mí tampoco. Estas éramos nosotras y estábamos en esto juntas. 

Empezamos a rodearnos de cosas, ambientes y personas agradables. Sesión de fotos y pintura con Maica Luis e Ira Tufano, Sesión de fotos con Mónica Rodríguez, clases de yoga con Laura Moya, preparación al parto con la maravillosa Cyndia… y entonces, Inés Bueno me dice que quiere acompañar mi embarazo como parte de sus prácticas de Doula… y nuestra tribu se acerca cada vez más… y empiezo con contracciones y con un útero que vibra… preparamos tu plan de parto. Queremos parto natural en paritorio 8… estaba segura de que serías prematura, así que pospuse todos los asuntos… me ataca un síndrome del nido bestial.. y entonces se alinean los astros para el día de mi cumpleaños. Y en vez de un babyshower, pedimos un Blessingway, una ceremonia de bienvenida, el día que cumplí 40 años. Por nada quería tener un hijo con cuarenta años cumplidos... pero tu eres finalmente Tauro, y claro, si no quieres nacer... La ceremonia con mis comadres fue superespecial… encendimos velas, nos tomamos de las manos y cada una me regaló cuentas para un collar de partos lleno de bendiciones. Ahí dejé de posponer cosas. Ya vendrías cuando quisieras. 

Y no querías. Terminé de preparar el bolso del hospital (los bolsos. Uno para el parto y otro para la habitación). Pasó la semana cuarenta, y la cuarenta y uno… y entonces, empiezo con contracciones, tras un día donde no te habías movido mucho..Vamos al materno y falsa alarma. Dos días después, me empiezan contracciones regulares, a las 12 de la noche. Van desde cada diez minutos a cada seis, no cesan. No son dolorosas, pero tampoco van a más… me quedo dormida a las cuatro de la mañana en el sofá. A las seis me voy a la cama. A las nueve nos levantamos, y van otra vez a cada diez minutos. Vuelven a acelerar y se quedan cada seis… así que sobre las 11 llegamos al materno. Allí he quedado con Inés. Por urgencias espero y me atiende una matrona. Me toma la tensión y está un poco alta (paritorio 8 en peligro). Me pasan con la matrona Maria José. Me pide permiso para hacerme un tacto. Mi cara debió parecerle un poema. ¿nunca te han pedido permiso? Me preguntó… ahí creo que me derrumbé. Toda mi relación amor odio con ese hospital salió en un momento. Me eché a llorar. Maria José me miró a los ojos. Se acercó a mi y me dijo... Estás genial, tiene un aspecto ideal, pero no estás de parto. Deja ir todo eso, y dale permiso para nacer. Puede ser hoy o no (es hoy, le contesté) pero no es todavía. Vuelve cuando tengas el bigote sudado. Así que Inés y yo nos preparamos para irnos. 

Decidimos irnos a comer a San Cristobal, que yo tenía antojo desde el día de las madres. Pero nos paró una animadora buscando donantes de sangre. Inés se animó y la acompañé. Aprovechamos para comprobar si los nuevos protocolos para donantes que lactan del ICHH estaban funcionando. Pedí que me tomaran la tensión y estaba perfecta. Bien por nosotras. Fuimos caminando hasta el restaurante, y pedimos. Tónica y arroz. Café con canela de postre (la canela estaba en mi bolso del parto). Las contracciones no habían parado. En algunas ya me tenía que poner de pié. Inés las controlaba un poco, todavía cada seis minutos. Bromeábamos. Todavía dolía más el torno del dentista. Salimos del restaurante sobre las cuatro de la tarde. Fuimos caminando hasta donde estaba el coche. Algunas más. Llevamos a Inés para que vea que tal su nena, y fuimos a darle una vuelta a Daniel a casa de mi madre. No aguanto sentada. Voy al baño, veo a Daniel, me quiero ir. Mi madre me habla, me habla todo el mundo, y yo quiero irme al silencio. Cada vez más intensas. Todavía no duele, pero me doblan. Peor sigue siendo el torno del dentista, aún prefiero estar ahí. No puedo estar sentada. Nos vamos. De vuelta al hospital. En el coche me suda el bigote. Me río. No puedo sentarme. No soporto las curvas. Más rápido, más despacio, cuidado!

Acabamos de dejar a Inés, así que primero voy a pasar a urgencias, para ahorrarle un rato. En  urgencias me siento en cinco sillas diferentes, en ninguna quepo. Devuelvo todo el arroz. De fondo oigo, esta está de parto. Me pasan a la consulta de la matrona. No me puedo sentar en la camilla, no les dejo hacer el tacto. Espere, por favor, deme un momento, le digo a la enfermera, al matrón… Está de nueve, pero en expulsivo. Al paritorio nueve… Mi momento cuerdo ¡yo pedí el ocho! Al ocho entonces… por el camino se me presenta un residente de ginecología.. que si puede estar en mi parto… si claro.. no sé como me ponen la bata entre la camilla y la silla de ruedas. Me llevan hasta el paritorio, me subo al sillón, que está cubierto por una sábana, y me apoyo en un cojín. -Llama a Inés-. Me dicen que ya puedo empujar cuando tenga ganas. -Llama a Inés-. Me oigo hablando alto. Unas aes muy grandes. Llama a Inés es mi mantra. Sigo con la aaaa. Empujo. Sigo empujando. ¿eso es el circulo de fuego? ¿por qué no quema? Solo está caliente… sigo empujando. Evoco mi collar de partos y nuestras manos unidas, las flores. La sonrisa de Daniel. Sale la cabeza. Tiene que ser la cabeza. Al tacto de mi vagina es una cabeza muy pequeña. Es muy pequeña. Sigo empujando. Espera me dicen. Sigue.. sigo… no sé donde estoy. Empujo otra vez. Ya estás fuera. Te me dan. Te cojo, pero no te veo. Te tengo en brazos pero no se que hacer contigo. Te sostengo, pero no te siento. Quiero sentarme. Te miro. Me siento vacía, sóla. Me cambian de paritorio, para poder coser bien. Dos desgarros y dos laceraciones. No llegas al pecho.. Te ayudo, te ayudan. Te miro, y esta vez te veo. Por fin te siento. Ya no somos una, ahora eres Sara… aparece Maria José… le sonrío. Vine con el bigote sudado, le digo. Gracias. La matrona jovencísima que atendió mi parto no sé como se llama. Encantadora. Todo perfecto. Al día siguiente sería matrona de verdad, titulada. Va a ser una matrona excelente, ni la vi. La ví al día siguiente, que vino a vernos. Parto de sueño. Tan rápido… me cambian de matrona y la nueva se pone a ligar con el residente que me está cosiendo. No respeta que mi bebé esté al pecho para ponerle la vitamina K. es lo único que no respetan…

No hubo conchas. Ni velas. No encendí el incienso, ni llenamos la bañera con agua de mar. No preparamos infusiones, ni bebimos champán. Ni el chocolate, Ni la música. No llevaba el collar de partos. No estaba Mi Doula... ninguno de los símbolos que llevaba para un parto perfecto estaba conmigo. Pero cuando cerré los ojos y se abrió el círculo de fuego ví nuestro círculo de manos unidas. Y me convertí en la mujer que soy. La mujer que pare sola, que da vida. Y creé a Sara, que sólo existía dentro de mi. Gracias. GRACIAS!!!